17. Neoclasicismo (1775-1825): Introducción


¡Oh Antigüedad!     La superación del gusto barroco (el más anticlásico dentro del Clasicismo) se debe en gran medida a la publicidad de los trabajos arqueológicos iniciados en Italia a lo largo de la primera mitad del siglo XVIII. En 1720 comienza la exhumación del Palatino, la colina que fuera residencia de emperadores; desde 1724 se excavan las ruinas de la villa de Adriano en un pueblecito llamado Tívoli, no lejos de Roma; en 1738 se emprende el desenterramiento de algunas villas de la antigua Herculano, y diez años después, en 1748, empieza a limpiarse la lava sólida que cubre Pompeya, desde entonces el mayor sitio arqueológico de Europa. Estas operaciones inundan Europa de tesoros fascinantes para museos y coleccionistas: bustos, estatuas, lápidas, cerámica. Se vuelve necesario clasificar y sistematizar esa ingente cosecha de clasicismo. Para algunos historiadores, es ahora cuando verdaderamente surge la Historia del Arte como disciplina independiente de la historia y precisada de sus propios métodos de análisis. Los tratadistas difunden estos objetos por el mundo Occidental; son los más célebres los dibujados por Piranesi, artista italiano, así como las interpretaciones estéticas del alemán Winckelmann, cuya célebre adjetivación del arte romano ("noble simplicidad y serena grandeza") se convirt en el ideal estético de la nueva generación de artistas y diseñadores.  

De Italia para el mundo     Aunque el neoclasicismo comienza en Italia y lo desarrollan en los primeros años diseñadores italianos como el arquitecto Giuseppe Valadier y el escultor Antonio Canova, hoy es más recordado por las obras maestras de europeos no italianos (aunque todos ellos estudiaran en Roma). Son franceses el pintor neoclásico por antomasia (David), el mueblista Georges Jacob y los interioristas y arquitectos Percier y Fontaine, inspiradores del París más fotografiado. Son ingleses el diseñador de muebles más famoso de todos los tiempos, Thomas Chippendale, el interiorista Robert Adam y el arquitecto John Nash. Es alemán el simpar diseñador y sobre todo arquitecto Schinkel, y español el responsable de los edificios más hermosos de Madrid, Juan Villanueva.
 
Panteón     Afirma Riccardo Montenegro (Styles d'intérieur) que en estos cincuenta años toda mansión europea a la moda se hizo construir una pieza circular rematada con cúpula, homenaje al Panteón romano. Dos muy conocidos son el Pabellón de Música de Versalles y el vestíbulo de la sala de baño del Palacio Pitti (Florencia). Igualmente son innumerables los edificios que se asemejan estructural y compositivamente al templo más famoso de la antigüedad.  
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Interiorismo y mueble     Sobre todo en decoración el neoclasicismo es una cultura eminentemente anglofrancesa. Comparten el gusto por el blanco, las siluetas sencillas, puras en su geometría y los volúmenes netos.A lo largo de cincuenta años, se suceden dos estilos interioristas y mueblistas: el estilo Luis XVI o Adam, y el estilo imperio.
 
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Sillería Luis XVI enel restaurante Kitchen Stories de Madrid, 2012.
1. Estilo Luis XVI (1775-1800). El también llamado estilo Adam (Reino Unido) y Carlos IV (España) mantiene el gusto rococó por los colores pálidos, desvaídos y pastel, así como el blanco, ahora el favorito. Pero en contra del rococó, remplaza las líneas sinuosas, asimétricas y orgánicas por esquemas geométricos regulares.
Hemos de destacar la trascendencia del estilo Luis XVI, acaso el más empleado en los hogares a lo largo de los últimos dos siglos, aunque no se trate, lógicamente, de versiones tan refinadas como las que se contemplarán en estas páginas. Curiosamente, en los inicios del siglo XXI, está muy de moda. 
2. Estilo napoleónico o Imperio (en España también estilo fernandino) (1800-1825). La personalidad de Napoleón explica la solemnidad a veces exagerada del mueble y la decoración de estilo Imperio (también se dice estilo Directorio). El estilo napoleónico nace de su imponente dictador y de la pareja de humildes diseñadores Pierre Fontaine y Charles Percier. La trascendencia del estilo imperio se apreciará más adelante, cuando Ruhlmann lo restaure en plena cultura Art Decó.