22. El Romanticismo (II): Neomedievalismos






Dormitorio de Luis II en Neuschwanstein
 empanelado de madera (se 
distinguen pergaminos decorativos) 
y cama coronada por una cresta flamígera.
En el Romanticismo, se lo crea usted o no, la Historia estaba de moda. Y lo estaba porque se trataba de una disciplina intelectual novedosa (incluso en las revistas femeninas se imprimían artículos de historia) y porque en el teatro, el ballet, y muy en particular la ópera -el arte decomonónico y romántico por excelencia- los argumentos se insertaban en ambientes históricos, que justificaban la recreación de trajes y decoraciones pretéritos. Así empezó a hablarse de estilos historicistas o de estilos “neo”: neoclásico, neobizantino, neomudéjar, neogótico, neobarroco, etc. De los estilos que revitalizan el clasicicismo nos hemos ocupado ya en capítulos anteriores. Concentrémonos ahora en:  

1. LOS MEDIEVALISMOS
Diseño historicista     El diseño retoma los estilos del pasado con gran libertad y los entremezcla llegando a un liberador eclecticismo. La novedad interiorista y arquitectónica no hay que buscarla tanto en el estilo como en la ideación de una serie de tipologías inéditas y exclusivas del mundo contemporáneo, como museos, estaciones de ferrocarril, bibliotecas públicas, grandes almacenes. ¿Qué estilo debe corresponder a qué tipología funcional? Para elegir estilo se empleaban dos criterios: uno funcional y otro regionalista.
Armario neogótico diseñado por Pugin. V&A Museum.
Funcional. En términos generales, se construía secundando los estilos del clasicismo para aquellos edificios en los que se deseaba comunicar solemnidad y dignidad ciudadana: parlamentos, bibliotecas, museos, etc. Al tiempo, se edificaba con estilos medievales (románico, bizantino, pero particularmente gótico) las iglesias y otros edificios vinculados a las Iglesias cristianas como hospitales, orfanatos, colegios, etc. Curiosamente, los diseñadores también prefirieron el gótico para sus construcciones "tecnológicas" tales como puentes o estaciones de ferrocarril.
Regional. Las naciones europeas tendieron a resucitar los estilos medievales que les eran más característicos. Inglaterra fue la que más edificios neogóticos construyó, porque en las Islas se consideraba al gótico como “estilo nacional”. En Madrid, sin embargo, se construyeron docenas de edificios en estilo mudéjar, esa variante medieval exclusiva de nuestro país. Señalemos la Plaza de Toros de las Ventas como grandioso ejemplar.



Azulejos diseñados por Owen Jones en 1842,
inspirados en los nazaríes. V&A Museum.
Pugin     Augustus W. N. Pugin, diseñador junto con Charles Barry del Palacio de Westmister en estilo gótico perpendicular (el del Big Ben, 1850), influyó en toda una generación de diseñadores. Para la Exposición Universal de Londres de 1851 preparó una sección denominada “Corte Medieval”, y lo hizo con esmero tan obsesivo que agotó su salud mental y falleció al año siguiente. Fue la máxima personalidad europea impulsora del medievalismo. 
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Owen Jones     Otro inglés, Owen Jones, publicó en 1856 La gramática del ornamento con un éxito espectacular: el libro  se convirtió en el vademécum del diseño, pues recoge en numerosas planchas motivos decorativos antiguos y medievales de toda Europa, es decir, exactamente aquello que el gusto historicista estaba demandando. Del estudio de La Alambra, su principal inspiración, deduce algunas leyes para explicarnos cuál es el buen ornamento: temas naturales geometrizados; bicromía, máximo tres colores; ausencia de claroscuro y de efectos de profundidad. En suma, Jones promueve la ornamentación medieval frente a la naturalista del clasicismo.

Castillo de Neuschwanstein, cerca de Füssen, Baviera, Alemania. Diseño de Christian Janck. Su comitente, el rey Luis II de Barviera (1866), se trasladó en 1884 a vivir en él para supervisar las obras. Pretendía rodearse de un escenario digno de las óperas medievalistas de Wagner que tanto admiraba, pero sólo consiguió arruinarse. Dos años después el rey fallece ahogado en un lago cercano y sus herederos venden el castillo al Estado.
 

 
 
Sala de Dibujo del castillo de Eastnor, Ledbury (Reino Unido). Decorada por A. W. N. Pugin en 1814 según el estilo gótico perpendicular, incluye las prescriptivas bóvedas de abanico.
 


 

Una sala del Castillo de Gaasbeek (Bélgica), ha. 1890. 
 

Sillón, por Georges Jacob, h. 1820.

Sillón por J. P. F. Jeanselme, h. 1850. Nueva York, Met.



Sillón por L. C. Tiffany, h. 1890. Christie's.

Decoraciones de Viollet-le-Duc para el Castillo de Roquetaillade (Francia), después de 1870.

Decoraciones de Viollet-le-Duc para el Castillo de Roquetaillade (Francia), después de 1870.
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Casa del Conde de Sicart
 en Barcelona, 1901, por 
Antoni M. Gallissa. 
Fachada organizada al gusto 
del último gótico flamígero español, 
el dicho "Reyes Católicos".



Casa del Conde Sicart.
En el interior destaca la pianola gótica y la intrincada girándula, que parece inspirada en las coronas prerrománicas.



Biblioteca del Senado de Madrid, hacia 1882.




Red House, Upton:
Casa Roja ("Red House") 
diseño de Phillip Web, 1859.
2. EL MOVIMIENTO DE ARTES Y OFICIOS
Génesis e ideología     El movimiento inglés de Artes y Oficios (Arts & Crafts) surgió como una reacción ideológica a los efectos de la industrialización del siglo XIX. Al objeto de combatir el sistema fabril taylorista, el cual despoja al trabajador de vínculos afectivos y creativos con el objeto que produce, el Movimiento promovía el trabajo artesanal siguiendo el ejemplo de los gremios medievales, cuando un mismo artífice empezaba y terminaba una obra por sí mismo.
Al tiempo, la mayoría de estos artistas albergaba ideas de izquierdas y soñaba con proporcionar al proletariado inglés objetos cotidianos de calidad física y estética; sueño utópico, pues la producción artesanal generaba productos demasiado caros para los bolsillos humildes.
Arts & Crafts debe entenderse meramente como un fenómeno industrial y sociológico, una fugaz experiencia artesanal en el contexto de la tremprana y alienante sociedad industrial. Pero no es en estilo, pues abarca casi sesenta años de historia y se fue plegando a las modas decorativas de cada momento.
William Morris fue un orador magnífico y el pionero de los gremios Arts & Crafts. En su etapa medievalista diseñaba motivos para tejidos siguiendo las reglas de Owen Jones, libros decorados con motivos medievales y muebles inspirados en la vieja tradición inglesa. 
El diseño medievalista inglés emplea los colores vivos de la miniatura gótica. Sus interiores resultan nostálgicos, confortables y sólidos, aunque no elegantes, pues no lo pretendían.
 
 

En la alcoba de la Casa Roja de Morris hallamos 
una cama elizabethan. El dosel y la colcha 
fueron bordadas por la mujer y la hija 
del diseñador reproduciento tipografías góticas
 y motivos florales extraidos de la miniatura gótica.
Sillón y silla de William 
Morris & Company. 
Estructura neoclásica, pero 
decoración popular, incluso añeja.

Comedor en Queen's Hall, decorado en 1870 
con blasones medievales y el mismo 
colorido que la Sainte-Chapelle de París.

Vestíbulo diseñado por M. H. Ballie 
para la competición "Amante del Arte", 
1901, inspirado en posadas rurales
Crucero de la Iglesia de Todos los Santos, Brockhampton, 
1870, diseño de W. R. Lethaby. 
Gótico, pero también diseño fisionómico.






















Apéndice. ALGUNOS GREMIOS Y ARTISTAS
Morris & Co.     Diseñador, poeta, socialista, el inglés William Morris (muerto en 1896) estaba tan interesado en el gótico que fundó una Sociedad para la Protección de Edificios Antiguos y una editorial, Kelmscott Press, para publicar libros de confección artesanal y estilo inspirados en los manuscritos medievales. Formó su grupo ideológico con sus amigos de estudios, los pintores Edwin Burne-Jones y Dante Gabriel Rossetti. Trabajaban juntos y habitaban con sus esposas y familias en la Casa Roja diseñada al alimón entre Morris y el arquitecto Phillip Webb en 1859.
En la publicidad de su empresa, Morris, Marshall, Faulkner and Co., leemos lo siguiente: “Trabajadores artísticos expertos en pintura, talla, mobiliario y metales”. Es decir, para Morris el artista y el artesano eran la misma figura, como reza la fórmula “trabajadores artísticos”. Desde 1875 la firma se denominó simplemente “Morris and Co.” y fue un gran éxito en su época.
The Century Guild     De 1882 data este gremio exitoso, también con ganas de revivir la experiencia medieval del artesanado, y cuyas figuras más importantes fueron el arquitecto y diseñador Arthur Mackmurdo y el ilustrador Selwyn Image. El primero es el creador de la curva del latigazo, el grafismo más característico del modernismo.
Art Workers Guild     Se formó en 1884 y trabajaron en él arquitectos y diseñadores tan famosos como William Lethaby, Edwin Lutyens, Charles Voysey y Charles Ashbee. Voysey combina estilo japonés (linealidad, colores planos y claros, espacios diáfanos, distribución del espacio mediante paneles) y tonalidades frescas, blanco y amarillo. Será el punto de partida de Mackintosh.