23. El Modernismo organicista

Introducción al Modernismo o Art Nouveau
Entre 1870 y la Primera Guerra Mundial se desarrolla la cultura del Modernismo, dentro de un periodo denominado también belle-époque (Francia), periodo eduardiano (Inglaterra) o Restauración (España). Las artes del Modernismo se caracterizan por perseguir un ideal estético sensualista, es decir, que apela a los sentidos y los excita con profusión ornamental y colorido brillante. La libertad decorativa se entendía como eclecticismo formal: libertad para conjugar los estilos del pasado, reinterpretarlos, jugar con ellos siguiendo el criterio de la intución y el buen gusto subjetivos. 
A

EL MODERNISMO ORGANICISTA
A. Mackmurdo / Van de Velde.
Caracterización formal     La "curva de latigazo" es el motivo icónico del Modernismo organicista. Los libros de historia nos cuentan que se vio por vez primera en un cartel diseñado por Arthur Makmurdo en 1888 donde se repoducían unos tallos sinuosos vinculados a unos pavos reales, como si en vez de plumas tuvieran flores (figura A) y en el respaldo de una silla del mismo diseñador (figura B). En adelante, la curva del latigazo servirá para diseñar todo lo que permita la configuración lineal, desde el marco de un cuadro hasta los cabellos de una mujer en una pintura.


B. Mackmurdo.
El estilo organicista del Modernismo debe considerarse, en gran medida, un neorococó, la recuperación del sabor dulce y sensual de la decoración Luis XV. Además de la curva del latigazo, abundarán los discos concéntricos y las volutas, que podemos encontrar en fachadas de Gaudí y Otto Wagner (figuras C y D), es decir, en Barcelona y Viena, pero también en numerosos cuadros de Gustav Klimt (figura E), sin duda el pintor emblemático del Art Nouveau.
El colorido rico, que promueve la sensualidad y la atracción inmediata, surge de repertorios entomológicos: libélulas, mariposas, etc. Las plumas del pavo real también son recurrentes por su brillante colorido.
C. Gaudí, Casa Batllò.

Evolución del estilo     La evolución del organicismo entre 1890 y 1910 se produjo hacia la esquematización de los motivos florales. Lo podemos comprobar si comparamos los dos carteles de la figura A y los dos respaldos de la figura B. En ambos carteles el planteamiento lineal es equivalente, pero la especie floral pintada por Henry van de Velde no se distingue, pues se trata de una estilización demasidado esquemática. En las sillas, ambas de Mackmurdo, la estructura neoclásica se mantiene, pero el segundo respaldo muestra una estilización tan abstraizante que resulta imposible certificar que se trate de una flor. En este segundo caso encontramos a Mackmurdo trabajando al estilo de Mackintosh, cuyo diseño estidiaremos en el próximo capítulo.
D. Wagner, Casa de las Mayólicas.

E. Klimt.











1. INTERIORES DOMÉSTICOS
1, Victor Horta, Hotel Tassel, 1892, Bruselas. Ramajes dibujando lánguidas curvas (la “curva del latigazo” se apoderan de paredes, suelos y barandillas, mientras los escalones, seguramente inspirados en los de Miguel Ángel para la Biblioteca Laurenziana,  parecen derramarse como un líquido viscoso.  En lo alto, las columnas se ramifican y un espejo se incrusta en un marco asimétrico y de contorno celular.
1. Horta, Hotel Tasel.
3. Víctor Horta, cocina de su casa en Ixelles, Bélgica. ha. 1900.
4. Otto Wagner, escalera para el edificio de viviendas “Casa de las Mayólicas” (calle Linke Wienziele), Viena, 1898.
5. Gaudí, Casa Batlló, 1904, Barcelona. Las paredes se ondulan y contorsionan, apoyadas sobre columnas muy semejantes a huesos animales.  
2. Horta, Hotel Tasel.

3. Horta, su casa en Ixelles.

4. Wagner, Viena.

5. Gaudí, Casa Batlló.

2. MUEBLES y OBJETOS
1 a 3. Muebles de Eugène Gaillard, Escuela de Nancy, hacia 1900. Silla de estructura neoclásica y tapizado de plumas de pavo real, silla de estructura cartilaginosa y aparador o vitrina surcada por tallos muy finos. 
1. Silla, Gaillard.

4. Armario de Louis Majorelle, Escuela de Nancy, hacia 1895. Un paisaje conun velero puede admirarse en la tapa de la sección alta. El marco se derrama hacia el suelo.
5 y 6. Muebles de Gaudí, rebosantes de vitalidad como los animales surrealistas que pobraá la pintura de Tanguy y Dalí.
7. Asientos de Georges de Feure. Estructura vagamente rococó y respaldo con forma de alas de mariposa.

2. Silla, Gaillard.

3. Aparador, Gaillard.

4. Armario, Majorelle.

5. Tocador, Gaudí.

6. Sillón, Gaudí.









7. Georges de Feure.

8. Cuenco diseñado por Èmille Gallé con su inimitable técnica figurativa y cromática para el vidrio, cenit de este arte.
9. Lámpara Dragonfly ("Libélula"):  la lámpara más famosa del cambio de siglo se debe a Louis Confort Tiffany, fundador de la famosa cadena de tiendas de objetos lujosos.

8. Gallé.

9. Tiffany, "Dragonfly".











3. INTERIORES COMERCIALES
Sobreviven en las grandes ciudades numerosos comercios con decoración modernista gracias a las leyes de conservación del patrimonio artístico, sobre todo farmacias. 
1, Hector Guimard, Casa Coillot en Lille, hacia 1900. La fachada adquiere texturas desiguales, como difiere la piel del envés y el revés de una mano.
1. Colmado.
2. Coillot.


3. Poliorama.
2. Colmado barcelonés fotografiado en 1906, hoy desaparecido.
3. Miguel Moragas i Ricart, Interior del cine Poliorama de Barcelona, ya desaparecido. Presiden la sala unas “ángelas” cuyas alas contienen plumas de pavo real.


4. INTERIORES MONUMENTALES
La decoración organicista, rococó o modernista, no se empleaba en interiores monumentales. Así el Teatro del Liceu posee un foyer organicista, pero el odeón se decora con motivos clásicos al gusto del Romanticismo. Adjuntamos imágenes de interiores monumentales que, por su colorido o algunos detalles decorativos, pueden vincularse al estilo que estudiamos. 
1. Sagrada Familia.

2. Parque Güell.

3. Palacio de la Música Catalana.









1. Gaudí, naves del Templo expiatorio de la Sagrada Familia, Barcelona. La estructura de crujías es gótica, pero los pilares, las nervaduras y las bovedillas imitan distintas partes de animales como el calamar y el pulpo.
2. Gaudí, sala hipóstila del Parque Gúell, Barcelona, hacia 1900. Fustes dóricos y estrujados equinos soportan una techumbre acolchada como la panza de un dinosaurio. Habría que adjudicarle un estilo neoclásico con sensibilidad orgánicista.
3. Lluis Domènech i Montaner, interior del Palacio de la Música Catalana, 1925, Barcelona. Eclecticismo elevado a la máxima potencia: bóvedas de abanico del gótico perpendicular, cremosos estucos rococó y un pezón o gota de vitrales como remate.