Capítulo 26. Art decó neoclásico y arcaizante


Vestíbulo del edificio Empire State, 1931,
diseño de Shrevem Lamb & Harmon, Nueva York.
Concebido como un templo de mármol, el suelo genera
una partición basilical que el espacio niega; al fondo,
una imagen aureolada del edificio se alza e impone
sobre el visitante como si fuera un 
crucificado sobre un altar
(Se recomienda leer antes la Introducción al Art Decó, en el capítulo 24).

El estilo clásico de raíz napoleónica regresa al interiorismo promocionado desde Francia. 


1. DEL "BEAUX-ARTIANISMO" AL NEOCLASICISMO ART DECÓ

Ya vimos que en las décadas del Modernismo la libertad creadora se entendía sobre todo como eclécticismo estilístico; nunca antes los diseñadores habían combinado formas históricas y regionales con tanta audacia y criterios tan subjetivos. Pero frente a esta cultura subversiva y vanguardista, una parte mayoritaria del diseño continuaba produciendo edificios, interiores y muebles de consolidada tradición clásica. Esta escuela o cultura paralela a la modernista  es denominada en algunos libros como "beaux-artiana" (de Beaux Arts, traducción francesa de "Bellas Artes"), espantoso palabro para referirse a la continuidad de los estilos clásicos modernos: renacentista, manierista, barroco, rococó y neoclásico. La mitad de los edificios de la Gran Vía madrileña pertenecen a esta cultura clásica (Telefónica, por ejemplo), así como los hoteles Palace y Ritz en la misma ciudad. Fuera de España, habría que incluir los famosos rascacielos erigidos por la Escuela de Chicago entre 1870 y 1920 y monumenos neoyorquinos tan emblemáticos como el edificio Flatiron y la estación Central de Nueva York. Baste esta reseña para que tengamos presente la continuidad, la pujanza y hasta la hegemonía, hacia 1900, del historicismo clásico más respetuoso con la reproducción literal de sus adornos.  


A. Paul Poiret, dibujos de Paul Iribe.

En semejante contexto,  resulta muy difícil precisar cuándo exactamente aparece una nueva variante estilística dentro del propio clasicismo que debamos segregar como "neoclásica art decó". Para Alain Gruber la nueva tendencia se iniciaría en 1905, cuando una de las mayores personalidades artísticas de París, el modista Poiret, abrevia el talle de los vestidos hasta debajo del busto a imitación de los trajes usados durante el primer Imperio francés.

 

B. Wagner, Caja Postal, Viena.

   

Ese mismo año se estrena en el centro de Viena el nuevo edificio de la Caja Postal de Ahorros, diseño de Otto Wagner, con fachada de mármol, pórtico de columnas e interior basilical (fig B).   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2. INTERIORISMO Y MUEBLES NEOCLÁSICOS ART DECÓ

El clasicismo art decó es un historicismo que reinterpreta el diseño neoclásico de la fase napoleónica (1800-1825). Esta influencia se manifiesta con meridiana claridad en todas las disciplinas del diseño, pero quizás más que en ningunas otras, en el mueble y la decoración interiorista. El motivo ornamental más empleado es el de las rectas en paralelo, inspiradas en las estrías y los triglifos del dórico. Sin embargo, el interiorismo no recupera columnas y entablamentos sino que los introduce subrepticiamente por medio de cortinas plisadas o marcos acanalados como quintaesenciando la imagen del clasicismo, pues evita la reproducción literal de sus elementos.
A


Proyecto decorativo de Ruhlmann.

Las cortinas simulan pilastras (esta vez

la ilusión resulta más convincente porque

los amarres superiores, dorados, recuerdan

al capitel jónico), pero el único elemento

clásico repetido en su forma literal

son los estípites de la chimenea. La habitación

se corona con una cúpula muy rebajada


Ruhlmann     El más distinguido de los decoradores neoclásicos art decó fue Émille-Jacques Ruhlmann, cuyo Palacio del Coleccionista de Arte para la Exposición Internacional del Artes Decorativas de París de 1925 obtuvo el favor entusiasta de la crítica internacional. Ruhlmann recupera el mobiliario neoclásico de estilo Imperio y lo traduce al gusto del siglo XX con volúmenes rotundos y contraste de materiales ostentosos. Ofrecía una especie de Alta Ebanistería, paralela a la Alta Costura, pues en cada pieza se trabajaba de dos a cinco meses.
A


Ruhlmann, Palacio del Coleccionista de Arte, 1925. Las cortinas aportan la imagen de las estrías. Los muebles de Ruhlman son compactos y de aspecto tan pesado que resulta irónico y sorprendente verlos flotar sobre delgadísimas patas en forma de tacón o de punta de lanza. La decoración figurativa del tapiz muestra un naturalismo geometrizado, levemente cubista.





 

Comedor diseñado por Jules Leleu en la misma 

exposición. Espacio con ábside y tríada de arcos. 

Sobre la alfombra, decorada con una greca de 

esvásticas, la mesa reproduce la forma de los 

sarcófagos y las sillas son igualmente neoclásicas 

en estructura y copete levemente vuelto, 

aunque más confortables que las antiguas.




 

Cuarto de baño de la modista 

Madame Lanvin

diseño de Armand-Albert 

Rateau, 1922, hoy en el Museo de 

Artes Devorativas (París, Louvre)


Cuarto de baño de Lanvin

 

Vestíbulo del edificio Chrysler, 1928, diseño de William van Allen, Nueva York. 

Las acanaluras de los pilares se aprovechan para incorporar luz indirecta



  
Silla diseñada por Eilel Saarinem
interpretación cálida aunque austera 
de la silla neoclásica
 

Cómodas de Ruhlmann. En mesas y cómodas las patas son de 
tacón agudo y se enjarjan tangentes al cuerpo principal 
para incrementar el efecto de ligereza. Más que en la 
decoración aplicada (marquetería, algunos detalles dorados), 
el atractivo se delega en la novedad de las vetas





Ruhlmann: cómoda con volumen de ataúd y decorada 
con marquetería que representa una cuádriga.

Ruhlmann: tocador




Cómoda muy fantasiosa, cercana al 
surrealismo, diseñada por Eugène Printz 
y lacada por Jean Dunand





Cómoda diseñada por Paul Iribe en 1913 
y de aspecto rococó muy amortiguado. 
Forrada de piel, algunos de los botones 
son aplicaciones decorativas, mientras 
otros ejercen de tiradores para los cajones

 

Cómoda diseñada por Marcel Coard
revestida con piel de tiburón (galuchet)




Cómoda diseñada por John Goulden 
y lacada por Jean Dunand, 1922




Cómodas de producción inglesa, estilo siempre más austero 
que el francés y del que se derivan la mayoría de los
 muebles clásicos de las tiendas de muebles económicos.  
Gordon Russell, hacia 1964

Silla M31 de Hans Wegner, hacia 1950. 
Otro diseñador danés elegantísimo,
Wegner,  nos ha legado muebles de
 asiento que reinterpretan el clasicismo
 empujándolo con gestos mínimos pero
muy expresivos hacia el orgánico.
 ¡Absolutamente de moda en el siglo XXI!












Transatlántico Normandie, gran comedor de primera 
clase decorado con muebles de Ruhlmann y paneles 
fiurativos de Jean Dunand. Las lámparas asemejan columnas 
de agua o surtidores, muy a juego con los vestidos
 drapeados de las damas, pero también fustes de columnas dóricas 













































Transatlánticos     Ningún monumento evoca el art decó como los transatlánticos, verdaderos palacios flotantes. Algunos de los que navegan en la actualidad reproducen míticos navíos de aquella época, en especial el SS Queen Mary y el Normandie.A

Normandie.



SS Queen Mary 2



4. NEOCLASICISMO ART DECÓ EN LOS TOTALITARISMOS

Casi toda la arquitectura institucional de Entreguerras, privada o pública, se ajusta al neoclasicismo art Decó. Este es el estilo de los Nuevos Ministerios (Secundino Zuazo), de las grandes manzanas norteamericanas, de los lujosos apartamentos madrileños en torno a Fortuny y Rubén Darío. Pero también el estilo de los países sometidos a tiranos totalitarios.

Sala de reuniones de la Cancillería de Berlín durante el III Imperio.


Los regímenes totalitarios (la URSS con Stalin, Alemania con Hitler, Italia con Mussolini, España con Franco, Portugal con Salazar) purgaron la cultura material de sus países de pintura abstracta y diseño racionalista. Por dos razones principales:

a

(1) La figuración naturalista, por su fácil lectura, es más susceptible de convertirse en propaganda que la figuración distorsionada de las vanguardias.   

a

(2) La arquitectura clásica produce edificios comprensibles para el pueblo (mayoritariamente analfabeto en aquellos años) y su lenguaje monumental y solemne casaba con los mensajes de grandeza nacionalista con que los dictadores pretendían sujetarlo ideológicamente.

a

Vestíbulo del aeropuerto de Tempelhof, Alemania, diseño de 

Ernst Sagiebel, 1923. Parece el espacio "más adintelado" 

del mundo por el insistente protagonismo de pilastras y vigas 

y la asombrosa luz entre paredes. Erróneamente suele 

asimilarse esta edificio a la arquitectura nazi (los nazis 

solamente lo ampliaron), como se asimila erróneamente 

los Nuevos Ministerios de Madrid al régimen de Franco. 

En ambos casos se trata de edificios anteriores a los r

espectivos totalitarismos de sus países, y, pese a su

 severidad, solo expresan una moda de su tiempo

El clima de intolerancia respecto del arte moderno propició la emigración de numerosos artistas a países democráticos y principalmente a Estados Unidos, potencia que, terminada la Segunda Guerra Mundial, destacará sobre cualquier otra no sólo en lo económico sino también en lo cultural. Los países que como España y Portugal sufrieron la dictadura hasta muy avanzado el siglo XX, perderán el tren de la innovación artística.

A menudo se lee que el neoclasicismo de los regímenes dictatoriales se caracteriza por su severidad, pero, en realidad, su gusto decorativo, geométrico, frío y rígido, equivale plenamente al neoclasicismo art decó de los países democráticos.

Después de la Segunda Guerra Mundial, todos los democráticos rechazarán el neoclasicismo al asociarlo a un tiempo de la historia que todos querrán olvidar. De hecho, la cultura art decó no ha ingresado en los libros de historia del arte hasta el siglo XXI.
 




Instantáneas de diversas estaciones del suburbano de Moscú, Patrimonio de la Humanidad. Algunas estaciones se acercan  al clasicismo literal beaux-artiano, pero en la mayoría encontramos originales interpretaciones del clasicismo, novedosos capiteles  e incluso  paneles cubistas

.




Metro de Moscú


Metro de Moscú