30. Movimiento Moderno: Expresionismo y Neoplasticismo

(Se recomienda leer antes el capítulo 28 de Introducción al MOVIMIENTO MODERNO)
 
Mientras dos de los estilos que componen la cultura racionalista parecen abogar por el silencio (los estilos funcionalista y minimalista), existen otros tres estilos que pretenden lo contrario, es decir, la proyección de mensajes.
-el estilo neoplástico, cuyo mensaje es de sencillez e ingenuidad constructiva, y argumenta con colores puros, infantiles, y superficies geométricas simples;
-el estilo constructivista o expresionista propiamente dicho, que debe considerarse, por el empleo de yuxytaposiciones volumétricas, el estilo barroco del Racionalismo, esto es, el estilo dinámico y gritón del Movimiento Moderno;
-el estilo orgánico, de desarrollo tan amplio que le hemos dedicado un capítulo exclusivo (véase capítulo 31).


1. EL ESTILO NEOPLÁSTICO
La revista holandesa De Stijl, nacida en 1919, tuvo a su profeta en Theo Von Doesburg y a su pintor canónico en Piet Mondrian. Son los creadores del Neoplasticismo. Habiendo deducido que los nacionalismos son la causa del odio humano porque exaltan y enfrentan las culturas locales, los neoplásticos ofertan arte universal, ajeno a etnias, tradiciones o memorias locales. ¿Cómo se puede conseguir algo así? En la figura 15 aprendemos cómo von Doesburg transforma una vaca en una abstracción geométrica neoplástica, esto es, reprimiendo la figura a geometrías y colores básicos. A decir de Giulio Carlo Argan, los neoplásticos trataron de esterilizar el arte de las “perniciosas” culturas regionales empleando formas y colores universales. La línea vertical representa lo espiritual y lo viril, la horizontal la mujer y la naturaleza. Se logra así una pintura abstracta absolutamente cerebral, vacía de todo aspecto trágico o emocional.
Von Doesburg, La vaca, 1916, MOMA.


Rietveld, Casa Schroeder.









Gerrit Rietveld vuelve tridimensionales los cuadros de Mondrian. Sus diseños se forman mediante la yuxtaposición de paneles geométricos simples y listones de colores primarios a guisa de mecano infantil. Queda en Utrecht su obra inmortal, la Casa Schröeder (1924).








2. EL ESTILO EXPRESIONISTA o CONSTRUCTIVISTA
No sabemos todavía cómo denominar al estilo del primer Racionalismo norteamericano, que alterna dramáticamente alturas de hormigón y cristal constrastando de este modo las desigualdades de color, textura y resistencia: Casa Lovell (Richard Neutra, 1924), Casa de la Cascada (Casa Kauffmann) y Museo Guggenheim (Frank Lloyd Wright, 1937 y 1944). En cualquier caso, el estilo moderno expresionista no afecta a la decoración interior. Por ejemplo, en el salón de la casa Kauffmann encontramos el espacio abierto y en esencia oblicuo patrimonio de todas las viviendas racionalistas. Sin embargo, Wright no comparte la sobriedad alemana. En el exterior, la fachada roza lo figurativo, inspirada en el rostro del dios de la lluvia Coatlicue.  
Casa Kaufmann, 1934.

Casa Kaufmann, 1934.


Neutra, Casa Lovell, 1924.





En esencia, este proceder formal y la misma finalidad expresiva coincide con el racionalismo ruso llamdo "constructivismo". Allí Konstantín Melnikov erige el Teatro Rusakov (Moscú, 1927, fig. 14) e inventa de paso la tipología formal del teatro moderno mil veces repetida: se aprovecha la plasticidad de la volumetría particular de los anfiteatros como icono. En la Rusia comunista temprana, habitada por millones de personas analfabetas, el teatro hacía las veces de la escuela en las democracias.
Teatro Russakov.