4. Islam altomedieval (siglos VI a X)


El Islam crea su arte propio y distintivo en un tiempo record. Bebiendo de las tradiciones artísticas de las zonas que van ocupando en su vertiginosa expansión, consiguen en poco más de siglo y medio ofrecer tipologías espaciales y motivos ornamentales absolutamente genuinos.  


1. LA CIUDAD

Frente a Occidente, ruralizada tras la desaparición del Imperio romano, el Islam nace y se desarrolla desde sus orígenes como una civilización eminentemente urbana. Las ciudades musulmanas (medinas), como cualesquiera otras medievales, se protegen con murallas. A veces esconden una segunda muralla interior que rodea una alcazaba, fortín donde se encuentra el palacio o alcázar. Algunos barrios extramuros (arrabales) lograron ser tan importantes que recibieron también una muralla, como la barbacana de Toledo. Las ciudades crecen espontáneamente sin previo trazado, aunque pueden señalarse algunas excepciones como el urbanismo reticular de Ayar y el proyecto radial de la antigua Bagdag.  Las calles no son espacios públicos repletos de tiendas y servicios como en Roma, sino necesarios corredores para comunicar residencias y a menudo con calles sin salida (adarbes). Las plazas resultan de la confluencia caprichosa de las calles. El comercio se reúne en mercados: bazares (mercados orientales) y zocos (mercados occidentales). Se espera del príncipe que construya mezquitas, escuelas y baños.


2. LA CASA Y EL PALACIO

La tipología de casa oriental sigue adelante formando cubículos en torno a patios que sirven de respiraderos y accesos de luz. El sentido de lo privado se mantiene en las coordenadas grecorromanas, aunque más griegas que romanas, donde el serrallo o harén representa el equivalente del gineceo helénico pero harto más poblado. Por su parte, el palacio muestra la misma sencillez externa que la casa común, pero se estructura con un eje bien claro: el jardín rectangular o jardín con paseos formando una cruz (jardín crucero), que cumple las funciones de vestíbulo para recibir a los invitados y emisarios con cierto grado de suntuosidad.


3. LA MEZQUITA HIPÓSTILA

Los vestigios arqueológicos revelan que la tipología de mezquita hipóstila -la más numerosa en el Islam y común a todo el norte de África y Arabia- se originó en algún momento anterior al mandato de los Omeyas. La denominamos mezquita hipóstila porque su sala de oración procede de la tipología antigua del bosque de columnas. La voz "aljama" alude a las mezquitas donde se reúnen los fieles cada viernes, la gran mezquita de la ciudad, a diferencia de los oratorios de barrio que utilizan a diario.   
Las partes principales de la mezquita son las siguientes: patio (sahn), sala de oración (haram), muro de qibla (orientado a La Meca) y, en él, capilla del mihrab, nicho para la ubicación simbólica de Dios. Las aljamas suelen disponer de una maxsura o espacio reservado a la oración para grandes personalidades, y espacio anexos para enseñar el catecismo mahometano (madrazas). Para llamar a la oración, el almuecín vocea desde lo alto de la torre llamada minarete o alminar.


4. MOTIVOS DECORATIVOS


El elemento más original del arte islámico lo encontramos en la asombrosa variedad de la decoración geométrica, considerada por Owen Jones en su Gramática del ornamento (1856) la mejor de todos los tiempos, y en lo que podríamos denominar "continuidad estética", porque para el Islam no hay artes mayores o menores y la decoración no se considera una mera guinda de la arquitectura. El mismo motivo sirve para una alfombra, un vestido o una cúpula. No hay, aparentemente, jerarquías decorativas ni disciplinares, con la excepción de la escritura, ya que revela la palabra divina. 
Expertos en matemáticas, no es extraño que sus elaboraciones artísticas abunden siempre las consideraciones geométricas. El motivo más característico es el entrelazo, el motivo continuo que hilvana a todos los demás, del que el especialista Burckhardt dice que significa al mismo tiempo la unidad y la continuidad de todo lo creado. El entrelazo ya lo empleaban los romanos, pero el islámico es diferente: en el romano destaca la cuerda que se va enlazando; en el islámico, por el contrario, fondo y dibujo poseen valores equivalentes.
Tres tipos de entrelazo:
Ataurique con motivos vegetales.

1. Vegetal. De la tradición persa y bizantina se heredan la granada, la piña y la palmeta. Del mundo grecolatino, la hoja de acanto, los pámpanos y los zarcillos de vid, pero sobre todo las hojas de palma. En un primer momento (dinastía Omeya) los motivos se distinguen con facilidad. Por el contrario, bajo la dinastía Abbasí, todo se estiliza y se vuelve abstracto; se habla entonces de ataurique, la creación más original de la ornamentación islámica.


2. Geométrica bidimensional (frisos de entrelazo) y tridimensional (mocárabes o mucarnas).
Ataurique.

Mocárabes en una esquina; decoración epigráfica en el friso inferior.


3. Epigráfica. Se dice que La Alhambra es el libro más caro de la historia. A distinguir la caligrafía cúfica (similar a nuestra escritura de mayúsculas) y la posterior, siglo XI, nasjí (cursiva).

Decoración epigráfica cúfica sobre ataurique y,
debajo, frisos de entrelazo geométrico.















5. PRINCIPALES DINASTÍAS ALTOMEDIEVALES

ARTE OMEYA
660-750 en Afroeurasia; capital: Damasco

Carentes de tradición arquitectónica propia, los Omeyas aprenden de sus vecinos. De los bizantinos toman la sillería de alta calidad (los buenos canteros que antiguamente trabajaban en Roma, ahora lo hacen en el Islam) así como los mosaicos y la pintura mural. De la tradición persa se continúan algunos temas figurativos como el árbol de la vida y ciertos animales.
Palacios del desierto     En tierras de Siria y Jordania los arqueólogos han exhumano una veintena de construcciones más o menos palaciegas (sus funciones aún no han sido esclarecidas) y los han denominado "palacios del desierto". Cuentan con patio, uno o dos pisos de dependencias, oratorio, baños y un salón de recepciones de planta basilical. Las fachadas son altas y fortificadas. Lo más curioso es que se encuentren alejados de las ciudades: ¿por escapismo?, ¿por explotación agrícola o comercial, dado que algunos poseen caravansares?, ¿por función propagandística, trampolines de islamización en zonas recién conquistadas? Como sus murallas son débiles, por ahora se descarta la función militar.

Restos de la muralla del palacio de Mschatta
en Jordania, hoy en Berlín, Museo de Arte Antiguo.
Fotografía de Raimond Spekking
License: cc-by-sa-3.0 http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0


Construcciones religiosas     Dos son los monumentos más célebres de los Omeyas: la aljama de Damasco, transformación de la antigua basílica paleocristiana, y la Cúpula de la Roca en Jerusalén. La segunda repite la tipología del martirio cristiano y ejerce funciones de relicario, pues preserva la roca sobre la que aterrizaron el arcángel san Gabriel y Mahoma en su visita conjunta a Jerusalén.
La Mezquita de Damasco luce aún los
arcos y columnas de la
antigua basílica paleocristiana.

Interior de la Cúpula de la Roca,
decorada como un martirio paleocristiano.













ARTE ABBASÍ    750-1055, según zonas. Capital: Bagdag

Al trasladar la capital lejos del Mediterráneo desaparecen las influencias clásicas. Se abandona la piedra por la mampostería, desaparecen las columnas con capiteles (habrá pilares) y surge el arte islámico absolutamente original, cuyo rasgo arquitectónico más conseguido son las cúpulas nervadas. La decoración de mosaicos también desaparece; se mantiene la pintura y adquiere preeminencia el ornato del yeso con relieves que tienden hacia la abstracción: el ataurique. Mediante troqueles, los paneles de yeso se pueden fabricar en serie.

Palacio de Balkuwara planificado sobre un eje central.

Ciudad palatina     En Samarra se reproduce el modelo de ciudad palatina conocido desde los antiguos asirios. La excavación mejor conocida se refiere al palacio de Balkuwara, estructurado mediante jardines crucero y un nuevo tipo de salón del trono no ya basilical (tres naves) sino de cuatro iwanes o exedras que forman una planta de cruz griega rematada por cúpula. En la otra punta del mundo, un siglo después, Abderramán III erige su propio Balkuwara en Medina Azahara.

ARTE AGLABÍ    Túnez, siglo IX
Mihrab de la aljama de Cairuán.

Aljama de Cairuán (Túnez)     Planta casi idéntica a la de Córdoba: en forma de T, naves perpendiculares a la qibla siendo más ancha la central. Planta muy abbasí, de enorme sahn, pero soportes reaprovechados. En la maxura reposa un mimbar de sofisticadísima taracea sobre madera de teca (datado 863); mihrab con capiteles importados de Bizancio. El alminar puede ser el más antiguo del Islam. Se trata del mayor monumento tunecino, no obstante cerrado al turismo.

Sala de la aljama de Cairuán, Túnez.



























ARTE CORDOBÉS   Al Andalus, siglos VIII a X
Dovelas del mihrab decoradas con roleos vegetales,
todavía influencia helenística.

Aljama de Córdoba     A los emires y califas de Córdoba les debemos la ciudad palatina de Medina Azahara y la mezquita más grande y original de todo el Islam occidental. Su historia es bien conocida. La pequeña Córdoba, a la que llegaron los musulmanes, compartía la basílica de San Vicente, muy solicitada: los sábados se convertía en sinagoga para los judíos, los domingos se celebraba misa cristiana y los viernes fue alquilada para los nuevos vecinos mahometanos. Años después la basílica fue adquirida por los gobernantes de Córdoba y ampliada en distintas fases, primero hacia el Sur, y cuando ya no quedaba espacio, pues la qibla delimita con el río Guadalquivir, hacia el Este. El bosque de columnas se articula bajo arcadas dobles que combinan el medio punto peraltado y la herradura. La fábrica de sillar y ladrillo le aporta singularidad estética y flexibilidad mecánica. En Medina Azahara se ha reconstruido la sala de audiencias o Salón Rico. Espacio basilical,  semejante a los salones de idéntica función construidos por los Omeyas orientales en sus "palacios del desierto", donde reconocemos la impronta cordobesa en la combinación de sillar y ladrillo y la herradura de los arcos, de procedencia visigoda.  


Última ampliación de la mezquita de Córdoba, siglo X.


Cúpula califal sobre la puerta del mihrab.




Salón Rico en Medina Azahara.

















Planta del Cristo de la Luz, Toledo, año 1000.
Cristo de la Luz     En Toledo se conserva un oratorio de planta cuadrada y nueve cúpulas nervadas o califales, todas diferentes. Tras la reconquista, se le añadió un ábside para adaptarlo a las necesidades del culto cristiano.