5. Cristiandad: Occidente y Bizancio en la Plena Edad Media


Castillo de Loarre, Huesca.
Sobresale la Torre del Homenaje.
Superado el temible año 1000, fuente de superstición para los cristianos, Occidente recupera paulatinamente la estabilidad política y económica. El estilo románico, de caracteres perfilados ya en siglos anteriores, se extiende por Europa con gran homogeneidad desde Portugal hasta Suecia. Es el primer estilo internacional del arte europeo desde la caída de Roma.
Mientras, en el otro extremo del continente, Bizancio se recupera de las heridas causadas por la Querella de las Imágenes -larguísima guerra civil-, e inicia una etapa de estabilidad gobernada por una dinastía de origen griego. En Macedonia precisamente encontramos los principales monumentos de la Plena Edad Media bizantina, humildes continuaciones del templo justiniano y fáciles de emparentar con el gusto románico, ya que repiten el tema de arco de medio punto como motivo o figura principal en sus estructuras y ornamentos. 
A
1. OCCIDENTE 

Partes de un castillo.
Los castillos     Los señores feudales habitaban fortalezas o castillos, es decir, recintos amurallados y rodeados por un foso que encierran núcleos de habitación para mantener una guarnición de caballeros y una vivienda principesca para el señor principal, ésta generalmente denominada “torre del homenaje”. En siglos posteriores numerosas ciudades brotarán anexas a los castillos porque esta población privilegiada era la que más demandaba artesanos.


Los monasterios     Otro núcleo de poblamiento en la Plena Edad Media fue el monasterio, algunos de ellos tan complejos como pequeñas ciudades. Contaban con una iglesia en el centro (el centro geográfico para que fuera el centro espiritual) con un claustro anexo que daba residencia a los monjes; en torno a este patio porticado se situaban el refectorio (comedor), el calefactorio (habitación bajo el dormitorio que calentaba esta última) y la biblioteca. Otras construcciones anexas o cercanas servían como cocina, almacenes, hospital, hospicio, noviciado, etc. Los monasterios más ricos se distinguían con un palacio abacial, una mansión para el abab o la abadesa que mandaba sobre la congregación como señor o señora feudal. 
Monasterio de Cluny.
El monasterio benedictino ideal lo imaginó el abad Haito ya mucho antes del año 1000. El abad Gozberto lo materializó en la localidad de Saint Gall (Francia) y este monasterio del siglo IX servirá de modelo a todos los posteriores. En Francia, la acumulación de funciones y riquezas convirtió al Monasterio de Cluny en un conjunto arquitectónico de proporciones colosales.
Las partes más decoradas de los monasterios son la iglesia y el claustro. El segundo constituye el espacio interiorista más emblemático del románico. Dotado de una extraña perfección en su doble simetría, silencioso y techado por el recorte azul del cielo, parece invitar a la meditación. Así que, dada su función, no podía haberse diseñado mejor.  
Claustro del Monasterio de San María de las Huelgas, Burgos


Iglesia de peregrinación. Santiago de Compostela
Los templos     Las iglesias magníficas, como la de Santiago de Compostela, prsentan una estructura en planta que denominamos "basílica de peregrinación". Planta de cruz latina duplicada por una nave perimetral (deambulatorio) que permite al peregrino rodear la nave central, el transepto y la cabecera sin molestar el oficio religioso que allí se esté celebrando. 
San Saturnino,Toulousse, Francia
a
a
a
a
a
La arquitectura románica se basa en el arco de medio punto y su proyección en el espacio, la bóveda de cañón. Ésta, con fábrica de sillería, pesa tanto que debe encintarse con arcos fajones y descargar sobre pilares internos y contrafuertes externos, los segundos adosados al muro. Tanto pesa la bóveda que solo pueden abrirse estrechas ventanas dichas saeteras. Los interiores resultan sobrios, oscuros, como diseñados para el recogimiento religioso. 
Pantocrátor y Juicio Final, con el infirno a la izquierda de Jesús. Santa Fe, Conques (Francia)
Las artes plásticas  y decorativas prácticamente no existen salvo ligadas a la arquitectura. La figuración, en relieve o pintura, practica un estilo abstraizante, arcaico o geometrizante, alejado del naturalismo como en el mundo antiguo preclásico, y representa casi exclusivamente escenas religiosas, con preferencia, el Juicio Final en las portadas de las grandes catedrales. Sin embargo, en los templos humildes de los pueblos, la figuración cede a los adornos geométricos formando series o frisos: florones o flores, zigzag, besantes (discos o monedas), almenillas (o dientes), puntas de clavo o de diamante (series de pequeñas pirámides), estrellas, etc.   
Decoración geométrica en una portada de iglesia rural. Portada de San Andrés, Rioseco (Cantabria)


El mueble     Pocos muebles. Destacan las maderas locales, particularmente el pino, aunque los muebles ricos puedan elaborarse con roble, nogal y castaño. Caracteriza al mueble románico la sencillez prismática y decorativa: tallas de escasa profundidda, a bisel, y grandes refuerzos de hierro al tiempo decorativos y funcionales. El motivo más común es la voluta o roleo.
  

Cómoda diseñada por Violet-le-Duc
en el siglo XIX siguiendo el estilo románico.


Arca alemana con talla a bisel.



Armario decorado con roleos, Alemania.




Arqueta pintada del Museo Episcopal de Astorga
  




























2. BIZANCIO
San Lucas, Delfos (Grecia)
Casi todos los templos medievales bizantinos que conservamos se ajustan al modelo Nea Ekklesia (véase capítulo 3) y son construcciones posteriores al año 1000.. En la iglesia de San Lucas (Hossios Lukas, Grecia), prototípica, distinguimos la humildad de su fábrica externa -alternancia ornamental de piedra y ladrillo- y el empleo de arcos de medio punto que también distingue al estilo coetáneo occidental (el románico). 
La bóveda, vista desde el interior, nos permite descubrir el efecto de esta singular concepción espacial intermedia entre lo central y longitudinal que caracteriza al espacio templario bizantino y la inscripción de la cruz griega en un cuadrado. En este caso, los brazos de la cruz rebosan los límites del cuadrado, como se aprecia en la imagen del interior.  
San Lucas

 San Lucas